
Una coalición internacional de movimientos sociales, grupos humanitarios y sindicatos anunció recientemente la creación de la llamada flotilla “Nuestra América”, una misión marítima que prevé zarpar el próximo mes de marzo hacia Cuba con alimentos, medicinas y otros suministros básicos. Los organizadores han dicho que la iniciativa busca “romper el bloqueo” impuesto por Estados Unidos y enviar un mensaje de solidaridad con el pueblo cubano ante la grave crisis económica y social que enfrenta la isla.
Entre los promotores de la flotilla están figuras como el activista estadounidense David Adler y el exlíder laborista británico Jeremy Corbyn, quienes sostienen que la acción es un acto de ayuda humanitaria y protesta contra las sanciones.

Sin embargo, el anuncio de “Nuestra América” generó de inmediato una fuerte reacción entre exiliados cubanos en redes sociales. Muchos expresaron su apoyo a la misión internacional, pero muchos otros se centraron en una queja mucho más amplia: ¿por qué se permite que barcos extranjeros entren a Cuba mientras a miles de cubanos que viven fuera se les impide regresar libremente?
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Bajo etiquetas como #RightToReturn y #IfTheyEnterSoDoWe, cubanos dentro y fuera de la isla empezaron a imaginar embarcaciones que zarpan desde Miami y otros puntos de la diáspora no solo con ayuda, sino como símbolo del derecho a regresar sin restricciones políticas o migratorias a su país de origen.
Los comentarios en redes combinan entusiasmo, ironía y frustración acumulada después de años de separación forzada de familias y seres queridos. Para muchos, la discusión ya no es solo sobre alimentos o medicinas: se trata de derechos humanos, dignidad y soberanía individual.
