
La grave crisis energética que atraviesa Cuba ha llevado a que, incluso dentro del Gobierno de Estados Unidos, se contemple una posibilidad poco habitual: permitir el envío limitado de combustible a la isla para evitar un derrumbe humanitario.
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Según reportó la revista británica The Economist, funcionarios estadounidenses estarían considerando opciones para impedir que la falta extrema de petróleo empuje al país hacia una situación aún más explosiva, con apagones prolongados, paralización económica y una presión social creciente.
En un artículo publicado el 12 de febrero titulado “Cuba’s fate may be in Marco Rubio’s hands”, el medio señala que la escasez de combustible se ha convertido en uno de los puntos más críticos del colapso cubano, y que Washington analiza cómo manejar esa crisis sin que el régimen se beneficie políticamente.
Washington evalúa un dilema: presión o colapso
El reportaje subraya que dentro de Estados Unidos existe un debate estratégico: mantener el embargo energético como forma de presión o permitir algún tipo de suministro mínimo para evitar que el colapso golpee directamente a la población.
En ese contexto, el medio menciona que funcionarios estadounidenses estarían contemplando la posibilidad de facilitar combustible en cantidades limitadas, como una forma de contener una catástrofe mayor.
Marco Rubio, figura clave en el futuro de Cuba
La publicación también destaca que el papel del secretario de Estado Marco Rubio podría ser determinante en esta etapa. Por su historia personal y su postura tradicionalmente dura frente al régimen cubano, Rubio aparece como una figura central en cualquier decisión que implique flexibilizar o endurecer la política hacia La Habana.
The Economist plantea que el destino inmediato de Cuba podría depender en gran parte de cómo Washington y especialmente Rubio decida actuar ante el colapso energético.

Una posibilidad en estudio, no una decisión tomada
El medio británico no afirma que exista ya una autorización formal, sino que se trata de una opción “sobre la mesa”, evaluada ante el temor de que la crisis termine en un estallido incontrolable o una emergencia humanitaria irreversible.
La mención ha sido interpretada por observadores y comentaristas como una señal de que Estados Unidos podría estar explorando una vía mínima de suministro energético, aunque el debate sigue abierto.

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