
México envió un nuevo cargamento de ayuda humanitaria a Cuba con 1.193 toneladas de alimentos y productos de primera necesidad, transportados en dos buques de la Armada mexicana que partieron desde el puerto de Veracruz con destino a La Habana.
Según informó la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana, se trata del segundo envío de ayuda en lo que va de 2026, luego de un primer cargamento enviado semanas atrás. En esta ocasión, el envío incluye principalmente frijoles y leche en polvo, además de otros víveres destinados según la versión oficial a apoyar a la población cubana en medio de la crisis económica que atraviesa el país.
Los barcos utilizados para el traslado fueron el ARM Papaloapan y el ARM Huasteco, ambos pertenecientes a la Secretaría de Marina de México.

Críticas en la Isla por el destino real de la ayuda
Aunque el anuncio del envío ha sido presentado como un gesto solidario entre gobiernos aliados, en la Isla han surgido cuestionamientos no dirigidos contra México, sino contra la manera en que el régimen cubano gestiona y distribuye este tipo de donaciones.
En días recientes, los repartos de ayuda mexicana han generado malestar en redes sociales luego de que se entregaran cantidades consideradas mínimas a personas vulnerables. En algunos casos, ciudadanos denunciaron que la ayuda se redujo a un solo paquete de alimentos por núcleo o por persona clasificada como “vulnerable”, lo que provocó críticas sobre la transparencia y la eficacia en la distribución.
También han circulado denuncias sobre demoras, falta de información clara y ausencia de mecanismos públicos de rendición de cuentas sobre cómo se canalizan estas toneladas de alimentos una vez que llegan al país.

Segundo envío en medio de crisis prolongada
Este nuevo cargamento ocurre en un contexto marcado por escasez de alimentos, inflación sostenida y prolongados apagones en distintas provincias del país. Mientras tanto, el régimen cubano no ha ofrecido detalles específicos sobre el plan de distribución ni el alcance territorial de la ayuda mexicana.
La llegada de estas más de mil toneladas vuelve a abrir el debate entre ciudadanos sobre si la ayuda internacional logra realmente aliviar la situación de quienes más lo necesitan o si termina diluyéndose dentro de un sistema de distribución altamente centralizado.
