El régimen de Cuba confirmó una reforma que modificará de forma significativa la distribución de alimentos por la libreta de abastecimiento a partir del mes de abril, en una medida que podría encarecer aún más la vida diaria de millones de personas.
De acuerdo con el medio oficial Tribuna de La Habana, los productos que se venden en las bodegas pasarán a clasificarse en dos categorías: unos permanecerán bajo control estatal y otros serán “liberados”. Sin embargo, incluso los artículos controlados tendrán precios más altos que los actuales dentro de la canasta básica.
El anuncio se enmarca en la estrategia defendida por Miguel Díaz-Canel de dejar atrás el subsidio general a los productos y enfocarse en “subsidiar a las personas”, una política que para muchos significa el fin del último mecanismo de alivio que quedaba para familias que sobreviven con ingresos mínimos.

La nueva modalidad fue debatida inicialmente en el Consejo de la Administración Municipal del Cotorro, aunque las autoridades evitaron explicar cuánto costarán los alimentos bajo este nuevo esquema o qué productos seguirán racionados.
Además, el sistema dependerá en gran medida de lo que cada territorio logre producir y distribuir, lo que podría profundizar las desigualdades entre provincias y trasladar el peso del desabastecimiento a los gobiernos locales.
En un contexto de inflación descontrolada, apagones y escasez generalizada, esta reforma es vista como otro paso hacia el desmontaje definitivo del modelo de racionamiento que ha marcado la vida del cubano durante décadas.
La incertidumbre crece: ¿qué quedará realmente de la bodega a partir de abril?

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