
Cuba votó junto a otros 11 regímenes en contra de una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas que ratificaba su apoyo a un alto el fuego inmediato y a una solución pacífica para la guerra entre Rusia y Ucrania, conflicto que ya cumple cinco años desde su inicio en febrero de 2022.
La votación final quedó así:
107 votos a favor
12 votos en contra (incluyendo Cuba)
51 abstenciones
Entre los países que votaron en contra de la resolución están Rusia, Corea del Norte, Belarús, Irán, Nicaragua, Malí, Burkina Faso, Eritrea, Sudán, Níger y Burundi — gobiernos que este medio considera dictaduras o regímenes autoritarios por su falta de procesos electorales libres y pluralismo político.

Cinco años de guerra: cifras y contexto
La guerra entre Rusia y Ucrania comenzó en febrero de 2022, cuando Moscú lanzó una invasión a gran escala tras años de tensión en la región de Donbás. Desde entonces, el conflicto se ha prolongado con combates en distintas áreas del país.
Los datos sobre víctimas varían según fuentes oficiales y organizaciones independientes, pero las estimaciones más citadas hasta la fecha son:
- Civiles muertos: entre tens of thousands según la ONU y organizaciones humanitarias.
- Militares muertos: cifras estimadas combinadas superan también decenas de miles.
- Heridos y desplazados: millones de personas han resultado heridas o desplazadas internamente y como refugiados en Europa.
La prolongación del conflicto ha generado una crisis humanitaria con ejecuciones extrajudiciales, destrucción masiva de infraestructura urbana, separación de familias y severas repercusiones económicas en toda Europa.

El significado de la votación
La resolución presentada en la ONU buscaba:
- Reafirmar el apoyo internacional a la integridad territorial de Ucrania
- Exigir un alto al fuego inmediato
- Exhortar a negociaciones que conduzcan a una paz duradera
El rechazo de Cuba, junto a Rusia y otros regímenes autoritarios, marca otra vez una alineación política internacional que se interpreta como un respaldo indirecto a Moscú. Esta votación ocurre en un contexto global de polarización sobre el conflicto: mientras la mayoría de países apoyan al menos formalmente el proceso de paz, un bloque minoritario se opone a la resolución por considerarla parcial o por tensiones estratégicas propias.
