
En cuestión de semanas, el tablero geopolítico internacional ha cambiado de manera acelerada. Primero Venezuela quedó fuera de juego tras la salida de Nicolás Maduro. Luego vino la ofensiva directa contra Irán, con una operación que desarticuló parte importante de su estructura de poder.
Y ahora comienza a circular una pregunta que ya no parece descabellada:
Si todo marcha “sobre ruedas” en el frente iraní, ¿quedaría Cuba como la única ficha pendiente para Washington en el hemisferio occidental?
La interrogante no surge de rumores aislados. Se apoya en declaraciones públicas del presidente de Estados Unidos y en mensajes que, por su contenido y momento, han encendido las alarmas.
La “toma amistosa” mencionada por Trump
El 27 de febrero, el presidente Donald Trump habló sobre Cuba y utilizó una expresión que no pasó desapercibida: mencionó la posibilidad de una “toma amistosa” (friendly takeover) de la isla.
Durante sus declaraciones, describió a Cuba como un país en profunda crisis económica, con graves problemas energéticos y financieros. No presentó un plan detallado, no anunció medidas concretas, pero dejó flotando una idea potente: que podría producirse algún tipo de cambio estructural en la relación entre Washington y La Habana.
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Los dos mensajes que intensificaron el debate
Tras esas declaraciones, la activista y comentarista política Laura Loomer conocida por su cercanía con sectores del movimiento MAGA publicó un primer mensaje en la red social X.
En él afirmó que una fuente de alto nivel le habría indicado que Estados Unidos asumiría la autoridad de gestión económica de Cuba en un plazo de 30 días.
Ese mensaje apareció inmediatamente después de las palabras de Trump.
Y luego vino el segundo mensaje.
Después del primer ataque estadounidense contra Irán, en medio del conflicto abierto en Medio Oriente, Loomer publicó una frase breve, directa y sin matices:
“Cuba is next.”
“Cuba es la siguiente.”
Esa frase, colocada justo después de una operación militar que demostró rapidez y capacidad de ejecución por parte de Washington, cambió el tono del debate.

Lo que podría estar observando hoy el régimen cubano
Desde La Habana, el panorama debe verse distinto al de hace apenas meses.
El gobierno cubano estaría viendo cómo:
- Estados Unidos actúa sin titubeos cuando decide intervenir.
- Sus aliados estratégicos van cayendo uno a uno.
- El respaldo externo que durante años sostuvo el equilibrio comienza a erosionarse.
- La economía interna continúa en crisis profunda.
Si Washington logra consolidar sus objetivos en Irán, el mensaje que quedaría sería claro: Estados Unidos puede actuar y hacer cumplir sus intereses.
Y en ese escenario, el régimen cubano podría estar preguntándose si, tras la caída de Caracas y el golpe a Teherán, ellos podrían convertirse en el próximo objetivo de presión estratégica.
No necesariamente con tropas.
No necesariamente con guerra.
Pero sí con un cerco político y económico más fuerte que el actual.
