
En medio de apagones interminables, escasez y una crisis que golpea cada día más fuerte al cubano de a pie, una pregunta se ha vuelto recurrente en redes sociales:
¿Los hijos del poder también viven la crisis?
Mientras el discurso oficial insiste en pedir sacrificios, resistencia y aguante al pueblo, muchos usuarios señalan el contraste con imágenes y reportes sobre familiares de altos funcionarios viviendo fuera de Cuba o disfrutando de privilegios muy lejos de la realidad cotidiana de la isla.

En redes se mencionan estilos de vida en ciudades como Madrid, Miami o Nueva York, viajes, estudios en el extranjero y acceso a lujos que para la mayoría resultan impensables.

Otros casos generan polémica dentro del propio país, vinculados a fiestas exclusivas, hoteles de lujo o ambientes reservados para una élite, mientras la población enfrenta carencias básicas.

La indignación no viene solo por la crisis en sí, sino por la sensación de que el sacrificio no es igual para todos.
Y por eso, la pregunta incómoda sigue creciendo:
¿Se les pide lo mismo a ellos?
¿O la crisis solo se vive desde abajo?
