
La minera canadiense Sherritt International, que opera una de las mayores instalaciones de níquel y cobalto en Cuba, ha detenido o reducido de forma significativa sus operaciones en la isla debido a la escasez de combustible, según múltiples fuentes especializadas.
La compañía, que mantiene una asociación con el Estado cubano para explotar la mina de Moa y la planta de refinación, informó que los suministros de diésel y combustible críticos para la producción no han llegado según lo programado, obligando a la empresa a colocar equipos y procesos en modo de espera.
El movimiento de Sherritt se produce en medio de una aguda crisis energética en Cuba, donde la falta de combustible ha afectado no solo a la vida cotidiana de los ciudadanos sino también a sectores productivos claves.

Este desarrollo se suma a la polémica generada tras reportes recientes de que algunas mipymes podrían estar importando diésel desde Estados Unidos en isotanques, una situación que ha causado críticas en el exilio cubano. La congresista María Elvira Salazar, por ejemplo, calificó esas maniobras como “otra trampa del régimen” para eludir sanciones y canalizar recursos hacia aliados del poder político.
Analistas señalan que la falta de combustible en la isla ahora evidenciada por la paralización de Sherritt pone aún más presión sobre la economía nacional y demuestra las limitaciones del modelo actual para garantizar suministros básicos.
Sherritt no ha ofrecido una fecha clara para la reanudación normal de sus operaciones, y hasta el momento su planta en Canadá sigue operando a la espera de que se restablezcan los flujos de combustible hacia Cuba, algo que sigue siendo incierto.
