
El Banco Nacional de Cuba (BNC) se ha quedado sin el bufete que lo defendía en Londres frente a reclamaciones por antiguas deudas. PCB Byrne dejó la representación después de más de un año sin cobrar, según la información divulgada por Bloomberg y recogida por Mario J. Pentón.
La salida del despacho está confirmada; el motivo del impago procede de fuentes citadas por ese medio. Aunque la noticia circula ahora, la retirada quedó documentada en una orden del 31 de julio, de acuerdo con los reportes publicados el 14 y el 15 de septiembre.
Qué se sabe de la retirada de PCB Byrne
“PCB Byrne ya no representa al Banco Nacional de Cuba ni a la República de Cuba en estos procedimientos”, confirmó la firma, según la información que recoge su respuesta. El despacho no explicó públicamente las razones y la solicitud presentada al tribunal era confidencial.
Los procesos afectan a reclamaciones del fondo CRF I Limited y de ICBC Standard Bank. La retirada deja al banco ante la necesidad de reorganizar su defensa en una disputa que lleva años en los tribunales británicos.

Una disputa por deudas de los años ochenta
El litigio con CRF tiene su origen en préstamos concertados en la década de 1980 y adquiridos posteriormente por el fondo. El BNC dejó de ejercer como banco central en 1997, pero conservó obligaciones vinculadas a esa deuda histórica.
En julio se dictó contra el banco una sentencia en rebeldía por 18,1 millones de libras, incluidos daños y costas, después de que no presentara sus alegaciones, según el reporte sobre los últimos pasos del caso. Esa resolución debe distinguirse del conjunto de reclamaciones todavía en disputa.
La periodista Irene García Pérez, de Bloomberg, explicó en su resumen público de la investigación que el BNC se expone a perder por incomparecencia reclamaciones de hasta 2.500 millones de euros. Se trata de un riesgo procesal señalado en el reporte, no de una nueva condena definitiva por toda esa cantidad.
CRF mantiene su disposición a negociar, según los reportes. Para el banco cubano, la cuestión inmediata es quién asumirá su representación y cómo responderá a los próximos pasos judiciales: quedarse sin defensa puede agravar un litigio que ya acumula fallos adversos.
