
La temporada de huracanes de 2026 ha alcanzado un hito inusual: el Atlántico llegó a mediados de septiembre sin que se formara su primer huracán. Es la espera más larga registrada en la era satelital, iniciada en 1966, justo en el tramo del calendario que suele concentrar la mayor actividad ciclónica.
El récord corresponde a toda la cuenca del Atlántico, que incluye el Caribe y el golfo de México. No significa que no hayan existido tormentas tropicales: el balance oficial del Centro Nacional de Huracanes (NHC), actualizado a las 15:00 UTC del 15 de septiembre, contabiliza cinco tormentas con nombre y ningún huracán.
Un récord de espera, no una temporada terminada
El meteorólogo Michael Lowry señaló el 11 de septiembre que nunca se había superado esa fecha sin un primer huracán en los registros fiables que analiza, al menos desde 1950. Su recuento de la temporada sitúa esta demora incluso más allá de los 60 años de observación satelital, el período destacado también en la cobertura del récord.
La diferencia entre una tormenta tropical y un huracán depende de su intensidad. Para alcanzar la categoría de huracán, los vientos máximos sostenidos deben llegar a 119 kilómetros por hora. Ninguna de las cinco tormentas registradas este año había alcanzado ese umbral en el balance citado.
La calma acumulada no permite dar por cerrado el riesgo para Cuba, Florida ni el resto de la región. La temporada atlántica continúa hasta el 30 de noviembre y todavía puede producir sistemas peligrosos.

El NHC vigila una zona al este-sureste de Bermudas
Como novedad, el boletín de las 14:00 del 15 de septiembre, hora de Miami, mantiene bajo vigilancia una vaguada de baja presión situada a unos 1.300 kilómetros al este-sureste de Bermudas. Presenta lluvias y tormentas desorganizadas.
El NHC asigna una probabilidad de formación cercana al 0 % en 48 horas y del 40 % en siete días. Las condiciones podrían mejorar en un par de días y permitir que se forme una depresión tropical hacia finales de semana, mientras el sistema se desplaza lentamente al oeste o al oeste-noroeste.
Ese 40 % se refiere a la posibilidad de desarrollo de un ciclón tropical: no asegura que vaya a convertirse en huracán ni expresa una probabilidad de impacto en Cuba o Florida. El dato útil para seguir su evolución será cada nuevo boletín oficial, no la aparente tranquilidad del resto de la temporada.
